El reto más importante de «La niña bonita» ha sido personalizar la vivienda de una urbanización en Menorca con todas las casas prácticamente iguales sin hacer obra, solo decorando, modificando iluminación y añadiendo un punto focal en el salón: un mural de madera lacada que recrea una de las calas de la isla con sus colores y sus materiales, y que además integra mobiliario, iluminación y una puerta corredera que da privacidad a una zona de la vivienda, que podría utilizarse como área de invitados o para el servicio.
Practicidad y comodidad han sido las pautas para el resto del mobiliario de la segunda residencia de una familia con hijos pequeños que quiere recibir amigos durante sus vacaciones en la isla, por eso se han priorizado los grandes espacios de ocio y tertulia tanto en los salones como en los comedores. Ademas, en el comedor interior he incorporado mi diseño de mesa 12+1, en esta ocasión elaborada en piedra caliza. Y con la misma piedra se ha fabricado la mesa de café que recrea el círculo que le falta a 12+1.
Los dormitorios de la planta superior, por otro lado, son prácticamente iguales precisamente para que todos los invitados tengan la misma confortabilidad y una decoración muy similar. Mención aparte merece la suite principal, que se ha amueblado con madera de iroko y con detalles en color azul integrando el arte tanto en el dormitorio como en el baño.